Mostrando entradas con la etiqueta Triunvirato de Magia. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Triunvirato de Magia. Mostrar todas las entradas

13/1/09

Triunvirato de Magia

< < < Ver capitulo 2


Capitulo 3: Llorando entre Sueños

El pasto se movía con gran delicadeza… la fresca brisa empapaba de una extraña melancolía a todo lo que tocaba…el sol se asoma entre las nubes mientras despedía cálidos rayos a su alrededor… niños jugando a saltar la cuerda, gente riendo, gente bromeando, gente viviendo…

Yo caminaba por un sendero, cuando vi una villa. Desde donde estaba se podían ver unas cuantas casas hechas de madera, niños corriendo por la pradera y un bello ambiente cálido y familiar. Al entrar a la villa pude oler algo que me trajo recuerdos de mi infancia…era el olor de pan recién horneado. Proseguí caminando cuando unos niños pasaron a un lado de mí. Luego una niña se me acerco para venderme flores. Me mostro varias de diferentes colores y aromas pero preferí que ella la eligiera. Ella escogió un rosa roja para mí y le pregunte el ¿Por qué? una rosa roja, porque no otra flor. Ella me respondió con una sonrisa: ‘Una persona amable, buena y cariñosa se nota en la cara…” Yo le sonreí para contestar a su sonrisa cuando de pronto una señora grito: “¡Rosita…!” Ella corrió hacia ella diciendo mamá…

Estaba en la cama sentada mientras escuchaba los regaños de alguien… acaso no piensas… quieres matarlos a todos… quieres destruir todo… no pude más y comencé a llorar. Mire atreves de mi ventana mirando cómo se quemaban todas las casas. En un instante ya me encontraba de pie, caminando por aquellas calles… niños llorando, mujeres histéricas, cuerpos tendidos en el suelo…
Al seguir caminando me tope ante una casa destruida. Se observaba una manita que se movía entre los escombros que se estaban quemando. “¡Mama…!”, se escuchaba mientras de mis ojos salían lagrimas. La rosa que tenía en mi mano se desasía. Mi pelo se torno rojizo mientras me repetía a mi misma: “Me dicen que soy una mujer muy calidad, que soy una mujer muy buena, pero… lo único que hago es causarle daño a las personas… quisiera brindar esa calidez que dicen que tengo…quisiera no dañar a los demás... solo quisiera… ser otra persona…”

Lao Tse estaba esperando en la salida del anfiteatro cuando el señor de ropas verdes se le acerco a preguntarle. “Gran mago… Me podría dar su opinión acerca de los retratos de usted y Merlfire para la siguiente reunión,” él pregunto con gran respeto. El gran mago observo y autorizó las fotos cuando el señor de prendas verdes le pregunto porque estaba tan preocupado. El mago le respondió que estaba preocupado porque Merlfire ya había tardado bastante tiempo. Se despidieron los dos para seguir sus caminos. Lao Tse fue en busca de Merlfire con gran calma mientras el hombre de prendas verdes se dirigía a una gran mesa.

El hombre de prendas verdes puso los retratos sobre la mesa mientras a él mismo se decía: “Se ven muy bien las fotos…” El señor después de admirar los retratos salió de la sala…tiempo después el cristal del retrato de Merlfire se cuarteó.
Lao Tse seguía caminado por aquellos pasillos del anfiteatro mientras una dama tendida en el suelo lloraba. Después de caminar un buen tiempo llego a lo que era el área principal del anfiteatro. Verifico si Merlfire ya había recogido las cartas, pero estas seguían sobre su asiento. Tomo las cartas extrañado… pensando porque razón aun no las había tomado. “Posiblemente ella se entretuvo con alguna otra cosa o recordó hacer algo que no hiso,” él pensó. Regresando a la salida del anfiteatro vio una silueta en el piso de un oscuro pasillo. Era Merlfire que entre sueños lloraba. Lao Tse se incoó a un lado de ella para despertarla.

De pronto ella abrió los ojos y le dijo a Tse: “¿Porque sigo viva?”

Él le respondió con una sonrisa: “Porque aun respiras,” ella se levantaba riendo un poco.

Lao Tse le pregunto que le había pasado, porqué estaba llorando, que había soñado, pero ella solo respondió que fue un mal sueño. Ella pregunto acerca de un espada en la sala principal del anfiteatro frente a su asiento y de las cartas. Él le comento que no había ninguna espada y que nuca había recogido las cartas ya que él las recogió. Los dos desaparecieron por un pasillo…

En una montaña cubierta por nieve un hombre preguntaba la edad a un joven. El joven respondió catorce años. El hombre y el joven siguieron caminado hasta llegar a lo que parecía la entrada a una cueva. La entrada estaba cubierta por nieve, el joven se acerco a ella y comenzó buscar algo entre la nieve que la cubría. El hombre le pregunto que buscaba pero el joven no le respondía hasta que se escucho algo metálico. El joven con una voz fuerte se dirigió al hombre: “ E encontrado el candado…’

Merlfire y Lao Tse portaban una vasija cóncava de color blanco con una vela blanca en su centro. En una mesa de piedra Merlfire puso su vasija con su vela del lado izquierdo y Lao Tse del lado derecho. Frente a la vela los dos pronunciaron: “Flogisto,” provocando que las dos se encendieran. Merlfire se posición en frente y a mediación de la mesa de piedra. Saco las cartas de Stonehenge y las puso sobre la mesa. Merlfire levanto los brazos para proclamar con una voz fuerte el conjuro: “Viento del norte, viento del sur, viento del este, viento del oeste, búho, ave, Ada del norte, luz blanca, camino del norte, mesa de piedra, circulo celestial, formación arcan, (Merlfire y Lao Tse se posicionaron frente a sus respectivas velas; Merlfire comenzó a hablar más rápido) mesa redonda, portal inerte, renacuajo de rio, ave voladora, Ada del sur, portal de este, solsticio prematuro ábrete hacia este equinoccio (Merlfire y Lao Tse apagaron con sus dedos al mismo tiempo sus velas).” El sello rojo de las tres cartas que estaban sobre la mesa se rompió. Los magos quitaron los dedos de la mecha de sus velas. Las tres cartas salieron disparadas hacia al cielo… los dos magos miraron hacia el cielo. La luna en cuarto creciente miraba hacia el suelo cuando de repente una torre de papel surgió de entre las ruinas de Stonehenge. La torre creció en extensión rápidamente hasta abarcar todo Stonehenge pero, luego de alcanzar toda la contrición esta se redujo hasta una hoja flotante. La hoja callo delicadamente sobre la mesa de piedra… las dos velas y las dos vasijas se trasformaron en humo.

El contenido de la hoja decía: “Propiedad de Merlfire: ¡no tocar!” A lo lejos e escucho una plática entre los magos.

Lao Tse hablo tranquilamente: “Sabes que por eso te van a regañar Merlfire, ¿No?”
Merlfire respondió riéndose un poco: “Sí, pero me encanta que esos histéricos del consejo de magia corran de un lado a otro por el salón…”

Lao Tse la miro a los ojos y le dijo con una voz seria: “Merlfire, no queremos un accidente como del 99…”

Merlfire trono los dedos y le respondió con gran desilusión al mago: “Eso fue una pequeña broma. Yo nunca pensé que medio planeta se volvería histérico.”

El mago volteo los ojo al cielo mientras le decía a la maga: “Siempre serás igual…,” la hoja se trasformo en humo.

Unos días después mientras el sol caía en el horizonte en la mansión del triunvirato de magia. Merlfire se encontraba podando unas cuantas hojas de hierbabuena, planta con hojas en forma de lanza, en el jardín medicinal de la mansión cuando a lo lejos se escucharon unas risas.

Merlfire pregunto: “¿Hay alguien?…eres tu Lao Tse… (Silencio)…ya sal…,” ella decidió no tomar caso de lo sucedido y siguió recolectando diferentes ingredientes para su té especial.

Merlfire observo algo que sobresalía, un pedazo de metal, en el suelo. Movió un poco de tierra para ver lo que al parecer era una moneda. Trato de tomarla pero esta estaba firmemente sujeta al piso. Ella escarbo un poco alrededor de la moneda hasta que observo una prolongación de metal del centro de la moneda. Después de sacarla pensó que era un tipo de llave muy extraña. De la parte media posterior de la moneda salía una especie de tubo de metal que tenía varias proyecciones en forma de “L.” La maga se dirigió al lavadero del jardín para limpiar la llave. Al lavarla noto que tenia la marca de un libro con una flama que brotaba de él.

Lao Tse grito desde una ventana que miraba al jardín: “¡Merlfire!... se te quema algo en la cocina…al parecer son unas papas.”

Ella guardo rápidamente en un bolsillo la llave y le grito al mago: “¡Apaga el horno!”

Un horno quemado, dos papas al carbón, dos estómagos indigestos y una cocina humante fueron el saldo de aquella cena… bueno… mas los extra…

Pasaron tres horas desde el incidente de las papas al horno. Los magos se encontraban en un pequeño estudio sentados cada uno en un sillón leyendo un poco. Un antiguo reloj de madera agitaba su gran péndulo haciendo un peculiar sonido: “tic, tac, tic, tac…”
Merlfire cerró su libro; se levanto de su asiento y se dirigió a la ventana.

Merlfire hablo tranquila: “Acaso hoy no está muy bella la luna llena…Lao Tse”

Lao Tse respondió mientras seguía leyendo su libro: “Sí… pero para algunas personas esa belleza es diabólica”

Merlfire dijo con duda: “¿Porque dices eso Lao Tse?”
Lao Tse cerró el libro mientras le respondía: “Durante esta luna ocurren muchos accidentes, desgracias, penas, pero a pesar de todo eso algunas personas también piensan que es la luna perfecta para una cita, para una cena, para contemplar, para amar... (Pequeño silencio)…O acaso estas buscando pareja de nuevo… (Se rió un poco)”

Merlfire miro hacia aquella bella luna azul con una sonrisa y respondió: “Yo no creo que algo tan bello sea malo,” un pequeño viento soplo por la habitación.

Los magos escucharon a lo lejos puertas cerrándose hasta que abruptamente la puerta del estudio se cerró.

Merlfire comento: “Tal vez esta no sea una luna para contemplar o amar…,” los dos magos miraron fijamente a la puerta. Lao Tse rió de nuevo un poco.

Merlfire abrió de nuevo la puerta del estudio. Observo por la puerta del pasillo y no observo nada. Los magos retomaron su lectura al ver que nada pasaba. “Tilín, tilín…,” se escuchaba a lo lejos hasta que la campana del estudio comenzó a sonar. La maga se pregunto quién será ya que no esperaban visitas esa noche. Miro extrañada a Lao Tse.

Lao Tse respondió a la mirada: “A mí no me mires… tu dijiste: “Tenemos que vivir solos, ser sencillos, ser autosuficientes”… yo no le dije a los sirvientes que no los necesitábamos…,” Merlfire torció la boca.

Merlfire le dijo: ‘Esta bien… pero acompáñame ¿no?,” el mago rió un poco y la siguió.

Al irse acercando a la entrada principal se comenzaron escuchar gritos cada vez más fuertes: “¡Ayuda!... por favor habrán… ¡Ayuda!...” Los magos comenzaron correr a la puerta al escuchar aquel mensaje. Al abrir la puerta vieron a un señor con una capa y capucha de un color café grisáceo que cargaba a alguien con el mismo tipo de vestimenta. La ropa de la persona que traía en brazos contenía manchas rojas por dondequiera mientras goteaba algo del mismo color. El señor pedía ayuda pero los magos aun no lo asimilaban. La maga se acerco a la persona que cargaba en los brazos el señor y le quito la capucha. Merlfire vio el rostro de la persona y tan solo dijo: “Quetzalcóatl… ”

En el lago de un bosque cerca de la mansión dos damas hablaban. Una sentada sobre una piedra, que se proyectaba al lago, con los pies descalzos dejando que el agua jugara con ellos. La otra sentada sobre la rama de árbol.

La dama de la piedra le dice a la que está sobre el árbol: “Hay una bella luna llena hoy, ¿no?”
La dama del árbol le responde: “Sí, es perfecta para amar… (Risas)…una buena cena enfrente de su bella luz…”

La dama de la piedra mira hacia el lago y habla: “Quisiera… quisiera ver esta luna por siempre…,” se seco los pies con una toalla que tenía a su lado.

La dama del árbol baja de él; se aleja un poco mientras habla: “Vamos centinela 5…tenemos algo que hacer.”

La dama de la piedra se pone los tenis, se para y dice: “Esta bien centinela 7…”

Las dos desaparecen en un sendero oscuro cantando:

“Una luna bella
Yo la fui a buscar,
Con un bello velo
Yo la vi llorar,

Con dos ojos veo,
Lo que ella vio,
Tan solo pienso,
En su corazón….”

A lo lejos se escucho una dama: “Espero que no se torne roja… (Risas de las dos damas)…”

Orta dama habla: “Pobres peses… (Risas de las dos damas)…,” alguien trono los dedos.

Comenzó a escucharse un goteo. La luna se torno roja mientras sus lágrimas caían sobre el lago. Aquellas lágrimas rojas tornaron el lago rojo. El lago comenzó a hervirse. Los peses de sus aguas, las platas de sus aguas comenzaban a salir de su fondo tapizando aquel lago rojo hirviente en un mar de muerte.

Mientras en la mansión. Merlfire le pido a Lao Tse que preparar el área médica pero el dijo: “No.” Merlfire lo miraba desconcertada por el “no” cuando de una manga saco un pergamino el mago.

Lao Tse dijo: “Preparare el área médica sellada,” luego coloco el pergamino sobre una pequeña araña que estaba sobre Quetzalcóatl. El pergamino brillo un poco antes de convertirse en una especie de humo. El hombre entro con Quetzalcóatl a la casa. Merlfire cerró la puerta de inmediato… unas risas se escucharon a lo lejos.

Continuara . . .

20/9/08

Triunvirato de Magia


Capitulo 2: Eventos Inesperados

Una vez disperso el humo se observaba desde las alturas una cúpula blanquecina. Una persona de vestimentas rojas permanecía en las alturas con los brazos cruzados. “Que mal, en verdad que mal, porque no te has muerto maldita Merlfire, así hubiera sido más fácil,” el hombre de prendas rojas dijo entre risas sangronas. Levanto sus manos e invoco al fuego mientras una enorme bola llameante aparecía. Merlfire guardo su espada y comenzó con una voz fuerte a proclamar un hechizo: “Tierra inestable, roca inmutable, precaria transformación, permuta la ejecución... ¡concatenación cadenaria!”

Levanto su brazo derecho y de pronto una cadera surgió del piso. Esta se dirigía precipitadamente hacia el hombre de rojo cuando a cinco centímetros de su pecho la punta de la cadena se detuvo. El solo sonrío diciendo: “Creo que la edad te ha afectado Merlfire… ya no puedes ni ejecutar un simple hechizo bien.” De pronto la cadena comenzó a temblar, era Merlfire que subía rápidamente por ella. Saco de su bolsillo izquierdo unos pergaminos, se mordió el dedo índice y escribió sobre ellos. Después de terminar los lanzo al aire mientras hacía doce señas con las manos. “Séptimo sello celestial de Buda,” ella grito mientras los papiros se dirigían hacia él como cuchillas asesinas. El hombre bajo sus brazos y de una manga saco una esfera de cristal. “Mostrare reflexus,” dijo con gran calma el hombre de prendas rojas mientras la esfera ascendía hasta el nivel de su cara.

Una pantalla de vidrio se posesiono frente a él mientras aquellos ocho pergaminos se acercaban rápidamente. Un pergamino se posesiono sobre él, otro se posiciono debajo de él y los restantes a su alrededor. Merlfire se detuvo a medio metro de la punta de la cadena quedando frente a él. Ella saco su espada celta mientras con una voz fuerte preguntaba: “¿Quién eres?” Él respondió tranquilamente: “Centinela 9… Winslow Grow tu pe-c-a-d-o…,” él dejo caer la esfera.

Al ver tal acción ella posiciono la espada hacia su cara mientras gritaba: “¡Segunda etapa del sellado!... ¡Cuarzo de Alcatraz!” La cadena se desplazo rápida mente a través del centro de cada pergamino que se encontraba a su alrededor. Velozmente se formo un círculo grueso con la cadena alrededor de él cuando de pronto la cadena se dirigió abruptamente al pergamino sobre su cabeza. Luego regreso hacia el anillo que había formado solo para dar un giro y precipitarse al pergamino debajo de él. Grow solo movía la boca mientras las cadenas formaban una estructura en forma de cuarzo.

La esfera de cristal reboto sobre el suelo… se escucho el sonido de listones moviéndose mientras Grow susurraba unas palabras: “Morten Genocidium.” Merlfire tan solo noto un movimiento sutil de sus labios mientras él mostraba una calma inexplicable.

“Mira alguien pregunta ¿En que se parecen la sangre, la nieve y la destrucción?... ¿No sabes?, es fácil. En que todas son bellas cuando caen a tu alrededor…,” Grow comento fríamente; pequeñas gotas rojas comenzaban a caer del cielo. Merlfire quedo petrificada ante tal escena mientras aquella tierna lluvia caía sobre ancianos, jóvenes, sabios y compañeros… todos estaban acostados sobre las gradas y en el piso como si tomaran una pequeña y cómoda siesta. Grow trono los dedos rompiendo las cadenas que lo encerraban, camino lentamente hacia Elizabeth y pronuncio unas palabras suavemente en su oído: “Primer acto...espadas del infortunio.”

De un momento a otro el paisaje se torno blanco. Alrededor de Elizabeth se observaban escombros y partes de cuerpos. Ella estaba parada frente a Grow con dos espadas incrustadas en el pecho (una que entraba hacia él y otra salía de él). Un niño gritaba mientras un señor le cerraba la boca. “Mis compañeros...,” el niño gritaba espantado ante lo que veía. Merlfire y Grow tan solo los veían extrañados mientras intercambiaban miradas con el señor. Merlfire reacciono y les grito que huyeran pero Grow se precipito hacia ellos. El señor tomo un bastón que traía en su espalda. Luego lo entero en el piso mientras recitaba unas palabras: “Tenacaztli mecatln iyohuilli tletl.” Del piso surgieron cuatro cuerdas que sujetaron cada extremidad del cuerpo de Grow. Las cuerdas comenzaron a retraerse retornado de nuevo a la tierra y sujetando firmemente a Grow al suelo. El señor suelta el bastón dejándolo caer al suelo, lo patea de la punta y recita unas últimas palabras: “Icpalli tenacaztli.” El cuerpo de Grow comienza a levitar mientras una silla de piedra sale del suelo; Rápidamente las cuerdas crean tensión y lo azotan contra está. Una vez en aquella silla con las manos y pies sujetos; el señor se acerca hacia donde esta Merlfire. Frente a ella llamo al niño por el nombre de Quetzalcóatl pero el solo permanecía hincado entre los escombros. Después de unos cuantos gritos el niño reacciono, camino hacia donde estaba su maestro el cual le ordeno que se posicionara detrás de Merlfire.

Ella le pregunto con debilidad: “Tonatiuh… ¿Cómo sigues vivo?...” Él tomo el mago de la espada que sobresalía de pecho de Merlfire y le pidió a Quetzalcóatl que tomara el mango que sobresalía en la espalda. Sin ningún gesto en la cara, Tonatiuh le respondió: “Acabamos de llegar… la verdad no sé ni lo que esta ocurriendo… (Hubo un pequeño silencio cuando de pronto grito)… ¡Jala!” Al momento en que retiraron las espadas estas no mostraban ninguna huella de sangre. Merlfire permanecía parada y estática mientras Tonatiuh daba cincos pasos hacia delante. Tonatiuh clavo la espada en el piso… le pido a Quetzalcóatl que hiciera lo mismo pero antes de eso él abraso fuertemente a Merlfire. Tonatiuh le dijo gentilmente al oído: “Ahorra puedes descansar…” Quetzalcóatl clavo la espada en el piso. Un circulo brillante unió a las espadas… desde el cielo se observaban círculos que formaban como un tiro al blanco en cuyo centro estaba Merlfire. 5, 3, 2, 1, 1 estos números aparecieron sobre los círculos formados. Merlfire callo desmayada sobre los brazos de Tonatiuh mientras machas rojas comenzaban a brotar de su vestido. La acostó en el piso y le pido a Quetzalcóatl que se quedara con ella.

Paso por un lado de Grow. Él cual le hablo: “Ganaste… ¿Por qué no completas el juego? (Sonrío Grow)… ¿Por qué no me das lo que merezco?... ¿A caso no ves a todos los muertos?...Tonatiuh siguió adelante pero contestando a lo que le había preguntado Grow susurro: “Yo no veo muertos… veo tan solo victimas… y ellas tan solo están durmiendo.”

Tonatiuh se detuvo en el centro de aquel mar de escombros y cuerpos, levanto las manos y con una sonrisa melancólica dijo: “El quito sol deberá desaparecer para que su gente sea libre… aquel sol del movimiento se consumirá… para salvar lo que aprecia mas… su pueblo…su esencia… su ser.” Todo el sitio se lleno de antiguas escrituras mientras con una sonrisa tierna al parecer se despedía de Quetzalcóatl… “Maestr… o,” Quetzalcóatl lloro.

“El quito sol deberá desaparecer para que su gente sea libre… aquel sol del movimiento se consumirá… Elizabeth despierta… para salvar lo que aprecia más… su pueblo…su esencia… su ser… Elizabeth despierta…”Merlfire se despertó con gran exaltación mientras observaba a su alrededor. Al parecer todo había sido un mal sueño ella pensó. La Corte Mágica prosiguió con gran calma. Nuevamente el señor de prendas verdes hizo su aparición para dar por concluida La Corte y dar el anuncio de la nueva cede que sería en el 2010 en la aldea Apache de Arizona.

Las personas se despedían de los grandes magos hasta que quedo solo el recinto. Merlfire y Lao Tse se encontraban platicados por un pasillo del edificio cuando de pronto Merlfire recordó que había olvidado las cartas de Stonehenge en su asiento. Ella le pidió a Lao Tse que se adelantara mientras recogía aquellas cartas.

Una vez frente aquel asiento comenzó a pensar en aquellas visiones que había tenido. Tomo las cartas y se digno a sentarse un rato. Entre risas, recuerdos y tonterías ella miraba con gran ternura a su alrededor. Al estar observando comenzó a notar algo en frente de ella. Al parecer la figura de una espada. Cerró los ojos y se los tallo para ver que lo que veía no era parte de su imaginación. Pero aun que lo hacia una y otra vez la espada seguía en ese lugar. De pronto una persona apareció apoyándose en la espada… ella dijo: “Tonatiuh…”

Había pinos por montón cubiertos con una fina capa de nieve al igual que el piso. El sol se ocultaba mientras pintaba de colores el firmamento… dos personas caminaban a la distancia…

“¿No tienes mido que te mate o… mate más personas?,” un señor pregunto.

“Aun no lo has hecho, ¿no?,” un joven respondió y pregunto.

“Esta bien… pero…si…mmm....,” el señor respondió pensativo.

El joven se detuvo.

“Si lo hago no hoy… sino mañana…,” el señor hablo de nuevo.

“Entonces veremos… no puedes juzgar a alguien que aun no ha hecho nada,” el joven replico. Los dos siguieron caminando en el bosque. “No puedes juzgar a alguien que aun no ha hecho nada… verdad maestro…,” el joven pensó mientras sonreía. El día callo, la luna salió, el viento soplo… los dos extraños continuaron con su viaje.

Continuara...

27/7/08

Triunvirato de Magia

Capitulo 1: Corte Mágica

Siglo VI…la lluvia caía con gran desesperación... los truenos fragmentaban sin clemencia el grisáceo cielo… Era una enorme puerta negra de metal formada por dos columnas griegas y varios estampados. Uno de ellos era un sol que irradiaba calor desde la parte superior de la puerta hacia el resto de la misma. En su parte inferior estaba la imagen de una luna, que irradiaba unos tenues rayos de luz que chocaban en contra de los del sol. En el centro de la puerta estaba la imagen de un árbol con una manzana tratando de caer en su lado derecho. El árbol permanecía envuelto en un círculo; él cual ni los rayos de sol, ni de la luna podían traspasar. Merlín se mostró frente a frete ante tal portón. Levanto su vara con la mano derecha y al agitarla de derecha a izquierda una cadena recorrió la puerta desde su esquina superior derecha hasta penetrar sin piedad la tierra de su parte inferior izquierda. De nuevo repitió la maniobra pero ahora de izquierda a derecha. Una cadena broto como agua de la tierra de su parte inferior derecha hasta la esquina superior izquierda. “Heme aquí portón, heme aquí…,” grito Merlín… Él lanzo la vara hacia arriba. Está giraba estática en el aire, tomo con su mano izquierda del pastoso suelo una piedra de gran filo y la paso sobre la palma de de su mano derecha sin piedad. La sangre comenzó brotar como agua mientras está empapaba todo su brazo. La vara callo... la tomo con la mano ensangrentada. Conforme la sangre fluía esta caminaba en espiral a través de la vara. Levanto su brazo derecho y como si fuera la vara su pluma y la sangre su tinta escribió unas letras en el aire de un color carmesí brillante. “Disipantes dimensiones retracten el flujo del tiempo, en el nombre de el viento, del agua, de la tierra, del fuego, de la luz, de la oscuridad y del espíritu… ¡Sello ancestral del crepúsculo solar!,” Merlín exclamo. El viento declaro la guerra mientras Merlín tomaba firmemente la vara. La puerta se elevo sobre el cielo para transformarse en cuatro enormes cuervos negros los cuales comenzaron a bailar con el viento. En medio de estos se encontraba al parecer una persona que brillaba. Una bella dama de pelo castaño que caía mientras perdía su resplandor. Los cuervos ala con ala salieron disparados hacia el ocaso. Merlín corrió hacia adelante y logro tomar a la bella dama antes de que cayera al suelo. La dama solo lloraba mientras sujetaba una llave con sus manos…

La torre del reloj, Big Ben, Londres Inglaterra 2008, el reloj estaba a punto de dar las doce de la noche mientras el viento soplaba con una gran ternura… diez, nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres, dos, uno, ce…r…o… el tiempo se detuvo, las aves quedaron estáticas en el cielo, los ríos dejaron de fluir, los carros y las personas desaparecieron del mapa mientras todo se tornaba de un color gris. Un viento fuerte comenzó a soplar alegremente, cinco damas de de negro hacían piruetas salvajes sobre unas escobas en el cielo. Las sobras se tornaban en personas encapuchadas que se dirigían hacia el reloj. Caballeros de negro perseguía a aquellas damas de negro en otras escobas. Barcos voladores llegaban de todas las direcciones. Marchas de hombres llegaba con tambores y sonajas a la ciudad. Damas y caballeros con alas volaban alrededor del reloj en actos acrobáticos. De pronto un señor de vestimentas verdes salió del reloj con una linterna en la mano derecha. Mientras caminaba en el cielo saco de su bolsillo izquierdo un silbato y juntamente a tres metros del reloj lo hizo sonar… De la punta del reloj salieron disparados varios cohetes los cuales explotaron en hermosos colores en el cielo. Cuatro rampas surgieron del reloj una hacia el norte, una hacia el sur, una hacia el este y un hacia el oeste. Una de las rampas alcanzo los pies del señor de la linterna. Luego esté se dirigió hacia el reloj. Al llegar al reloj lo atravesó mientas todas las oleadas de gente se dirigían a las rampas. Una vez que todos entraron las rampas regresaron al reloj, el tiempo comenzó a correr, el cielo, la tierra y la ciudad recobraron su color y la gente volvió a aparecer como si nada hubiera pasado.

Una bella dama de pelo rojo y trajes finos con un pergamino en la mano caminaba a toda prisa a través de un enorme corredor de color café que tenía un tapete vino enorme. Mientras tanto un anciano de barba gris y traje chino caminaba al igual que la dama a través de un enorme pasillo a su encuentro con la dama pelirroja.

Enfrente del público un señor de traje verde levanto los brazos y exclamo con una gran felicidad y exaltación: “¡Sean bienvenidos al Anfiteatro Universal de Londres..., sean bienvenidos a la décima Corte de Magia!,” cinco damas vestidas de negro volaron con sus escobas por el cielo del anfiteatro.

Una vez reunidos todos en aquel gran anfiteatro, el señor de traje verde, el señor de la linterna, salió hacia el podio principal del anfiteatro y exclamo: “Con ustedes los representantes del triunvirato de magia… la gran dama y representante de Europa e Inglaterra en la organización de magia. La Maestra y Doctora en artes ocultas... la hechicera Elizabeth Merlfire,” la hechicera salido hacia la plaza principal del anfiteatro saludado con el pergamino en la mano. Luego el señor anuncio al segundo integrante del triunvirato con gran respeto: “Con ustedes el representante de Asia y China en la organización de magia. El Maestro y Doctor en las artes del cosmos... el hechicero Lao Tse,” el gran maestro al igual que la gran hechicera entro al área principal del anfiteatro saludando. La ceremonia bienvenida continúo con los representantes de los continentes africano, oceánico (Oceanía), antártico, América del norte, Latinoamericano, luego le siguieron los representantes de las casas de magia azul, verde, roja, café, plateada, morada, blanca y negra, al final los demás integrantes y participantes de la corte mágica.

En medio del podio central había tres asientos de madera tallada dos de menor tamaño y el de en medio un poco más grande con una esfera de cristal en la punta centra de su respaldo. La maga se sentó en el asiento derecho y el mago en el izquierdo dejando vacío el asiento de en medio. La maga y el mago al acabar los anuncios de introducción se pararon y pidieron al público guardar un minuto de silencio en honor al gran creador y maestro de la corte de magia el Hechicero, Brujo y Mago Merlín. Después del minuto de silencio todos volvieron a sus asientos y la maga comenzó con la junta. Abrió el pergamino que traía y comenzó a declarar con una gran decisión… “Todos sabemos bien porque hoy estamos presentes. Es hora de escoger al tercer integrante del triunvirato. Según el código de Merlín y el acta de Greenwich al año de la muerte de un integrante del triunvirato se escogerá a su sucesor o en nuestro caso el concurso del puesto (la maga se levanto del asiento y se dirigió al centro del podio). Hoy comienza un concurso que decidirá el destino de la corte (la maga saca un rollo de su bolso izquierdo y lo lanza al aire, hace cinco movimientos con las manos y los multiplica por millones). Les entrego estos papiros que indican las reglas y las normas del concurso el cual comenzara el mes de noviembre el día 11 alas 11 de la noche en la intersección del ecuador con el meridiano de Greenwich,… ¿Alguna duda?” Un pequeño aprendiz latino pregunto a la gran maga que porqué el 11 del 11 a las 11. La maga saco un abanico de mano y dando risas sangronas dijo no es nada cabalístico ni especial es solo para dar un aire de misterio pero ese día descubrirán el porqué.

La maga se digno a sentarse cuando un estruendo se escucho. Una vos gritaba con terrible ansiedad: “¡Muere maldita maga Elizabeth, muere mago Lao Tse, mueran bastardos, mueran y sufran por la eternidad!” La maga saco una espada celta y el mago una espada china las enterraron en el piso mientras repetían con gran velocidad: “¡Antiguo legado babilónico Strutt nof claf, sello de las doce estrellas del alba levanta tus muros en contra de los que nos atacan!” Una nube de humo se levanto por los aires.

Continuara...